Todo comenzó una noche fría de invierno. Yo caminaba por un callejón oscuro de la calle Learn Street, no veia muy bien con claridad dado que las luces de este callejón estaban fundidas. Tenía el presentimiento de que alguien me seguia, de que me observaban. Yo caminaba más deprisa, oia a alguien respirar y no podia ver nada, cada vez aceleraba más, un hombre con un sombrero extraño apareció delante de mí, yo pare bruscamente y retrocedí tres pasos antes de darme la vuelta y salir corriendo. Pocos pasos más alla otros dos hombres se pararon delante mio. Cuando me gire para ver si el otro hombre seguía ahí me encontré conque ahora eran dos. No tenía escapatoria, no sabía hacia donde ir, eso para mi era como estar en una carcel, cada vez hacia más frío y yo lamentaba haber salido aquella noche. Cerré los ojos muy fuerte y desee con todas mis fuerzas que cuando abriera los ojos aquellos hombres con sombrero extraño desaparecieran.
Cuando los volvi a abrir los hombres estaban más cerca, de repente oí un ruido que venia de las bolsas de basura
-Ah genial, un gato negro con ojos verdes ¡Seguro!- O eso pensaba yo
De ellas salio un hombre, más bien un chico, me miro y luego miro a los hombres. No podía ver con claridad como era ese chico pero si venía a salvarme me parecía bien. El chico que estaba quieto como una estatua mirando al frente decidió moverse de su sitio y acercase a los dos hombres de sombrero extraño que tenia delante, eso me incomodó un poco, porque me iso pensar que era de ellos.
Se puso a su lado y se giró hacia mí, los dos hombres un poco extrañados lo miraron, el chico habló.
-Señores, que os parece... ¡Anda mira, una moneda! -Y tiró una moneda de las suyas al suelo...
Los hombres emocionados se agacharon para cogerla, el chico les dio un codaso en sus cabezas y los dejo inconscientes, me cogió del brazo y me llevo corriendo fuera del callejón. Los otros dos hombres venían pisandonos los talones. Había una moto frente al callejón y nos montamos en ella. Más bien me montó él en la moto, me dio un casco y arrancó, oí como me decia
-Agarrate fuerte.
Yo un poco extrañada por lo que había pasado me agarré a él y aceleró. Unas manzanas más alla el chico paró. Había una plaza, con una fuente enorme de mármol y unos cuantos árboles.
-Gra, gra, gracias - Dije traumatizada.
-No hay de qué - Respondió
Tenía una voz... Voz de adolescente... Más o menos de unos quince o dieciseis años, así como yo más o menos.
-¿Como te llamas? -pregunté sin saver a penas si estaba formulando la pregunta correctamente.
- Eso ahora no importa - Dijo mientras se colocaba un guante negro de piel en su mano derecha.
- Ah... ¿Eres de por aquí? - En esa plaza tampoco había muchas farolas. Solo una que estaba un poco más alejada, por lo que no pude ver bien su cara.
-No. Acabo de llegar de Canadá.
-Interesante, ¿Te quedarás mucho tiempo por aquí?
-No creo, solo unas semanas. - Ese mismo instante me acordé de todo lo que había pasado y pensé en llamar a mi madre.
-Em... ¿Me esperas un segundo? Tengo que llamar a mi madre
-Claro.
Después de colgar se hizo el silencio. No podía soportarlo, pero tampoco quería decirle nada, por si las moscas...
-¿Vas a algún instituto?
-No, tengo un profesor privado.
-Ah
-¿Te llevo a casa? ¿o eres capaz de ir caminando sin meterte en ningún lio?
-Olle que mi culpa no fue, ese callejón era el único que me llevaba a mi casa, paso por ahí todos los días.
-Vale, vale. ¡No te pongas así, eh! Solo preguntaba.
-Si tú lo dices - Vale no era la mejor respuesta que tenía pero en ese momento no quería pensar ninguna mejor.
-¿Donde vives? - Preguntó despues de un largo silencio
- En mi casa.
- Vale... Ahora encerio ¿Por qué calle?
- Learn Street unas casas más allá del callejón.
- Vale. Sube.
Me dio el casco y subimos a la moto. Llegamos a mi casa y me bajé, le dí el casco y me fui sin decirle nada. Tenía el presentimiento de que lo volvería a ver.
Mis padres estaban muy preocupados, ellos hablaban y hablaban de lo peligrosos que son esos callejones. Yo sin embargo no estaba escuchando lo que me decían, estaba muy cansada y me dolía la cabeza. Sin decir nada me levanté del sillón rústico en el que estaba sentada y me fui a acostar, ellos seguian hablando, a pesar de que yo ya estubiese subiendo las escaleras.
-¿No quieres cenar nada hija? - preguntó mi madre al escuchar como me sonaban las tripas.
-No mamá.
Me acoste y al poco tiempo ya estaba dormida.
---*CONTINUARÁ*---
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